Stephen Curry agota los adjetivos. Hace posible lo que parece imposible. Él solito ganó un partido que Portland parecía tener en la mano. Sus 40 puntos, 17 en la prórroga, dieron la victoria a los Warriors (125-132) que ahora dominan por 3-1. Golden State encarrila su pase a la final de la Conferencia Oeste pese a la férrea oposición de un rival que se lo está poniendo de lo más difícil y que cuenta con otro jugador en un estado de forma extraordinario, su base Damian Lillard.
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