A poco más de una semana para el comienzo de Roland Garros, buenos estímulos desde el Foro Itálico de Roma. No por el resultado, que apeó a Rafael Nadal de las semifinales, como por las sensaciones que transmitió el español en el último careo con el número uno, Novak Djokovic. El serbio (7-5 y 7-6, tras dos horas y 24 minutos) sigue sin aceptar réplica y encadena ya siete triunfos sucesivos contra el de Manacor (26-23 en el particular entre ambos), pero por primera vez en casi dos años padeció frente al balear, al que le pasó factura su indefinición en los instantes más decisivos. No obstante, la diferencia entre los dos se ha reducido de forma considerable.
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