En el Foro Itálico de Roma, bajo un manto de nubes grisáceas, una escena prácticamente insólita. Novak Djokovic, el hombre que hasta este domingo acumulaba 10 triunfos consecutivos en finales, el campeón que no cede ni un resquicio, caía frente a Andy Murray sobre la arena romana: doble 6-3 para el escocés, después de una hora y 35 minutos. Rompió el escocés la serie del rey del tenis, en un episodio que para nada es casual. Fue Murray el último que consiguió batirle en un capítulo definitivo, con un trofeo en juego; lo hizo en Montreal, el pasado verano, y repitió en la capital romana, donde refrendó su progresión en tierra y presentó credenciales de cara a Roland Garros.
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