Zinedine Zidane debutó en el banquillo del Madrid en un Madrid-Deportivo de enero. Heredaba un equipo moribundo y un vestuario presa de la apatía que, salvo pocas y contadas excepciones, había perdido hasta la alegría de jugar. Florentino Pérez, que había apostado por Rafa Benítez porque creía que el equipo arrastraba inercia y necesitaba trabajo y metodología, tuvo que dar marcha atrás. El grupo nunca empatizó con el técnico español y el público, aburrido, pitaba incluso durante las goleadas (véase Rayo o el partido contra la Real Sociedad).
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1TIxn2K
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire