Desde primera hora de la jornada dominical, sin clemencia; en forma de gota gruesa y con una presencia casi constante, la lluvia empañó el arranque de esta edición de Roland Garros, torneo más que acostumbrado a la presencia del agua. Se cumplieron los pronósticos meteorológicos y París despertó con un manto de nubes y una descarga que trastocó la apertura del torneo. Eso sí, las tiendas oficiales hicieron el agosto de nuevo; qué mejor excusa que la lluvia para llevarse el souvenir de rigor, el paraguas con el logotipo oficial del evento.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1TPE5o6
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire