La historia fue rocambolesca desde su inicio. Pero la noticia dio la vuelta al mundo en cuestión de segundos. Red Bull lo anunció pocos días después del Gran Premio de Rusia: Daniil Kvyat iba a ser sustituido por Max Verstappen y pasaría a ocupar una plaza de piloto en Toro Rosso. Fue sorprendente, porque los resultados del ruso no habían sido malos y había conseguido incluso dos podios desde que había ascendido al primer equipo en 2015. Se especuló entonces con el hecho de que los jefes del equipo austriaco querían dar lo mejor al piloto holandés para evitar que se fuera a otros equipos punteros que ya le habían pasado ofertas.
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