La trama acabó bien para el Madrid, pero el equipo casi se pega un tiro en el pie cuando tenía el horizonte despejado para echar un pulso por la Liga en la última jornada. Así será, pero con todo a favor manejó muy mal el segundo tiempo con el más que cuestionable intervencionismo de Zidane. Con el Valencia a un paso de irse a la lona, pero con el orgullo que no había tenido antes del descanso, el francés no logró gobernar el juego, limitó la delantera a Jesé y anticipó más de la cuenta el homenaje a Arbeloa, al que el mismísimo Cristiano, autor del primer y tercer tanto, cedió con honores su puesto. Con 3-1 a favor quedaba más de un cuarto de hora y hacía un buen rato que los de Ayestarán habían entronizado a Kiko Casilla tanto como los madridistas habían hecho con Diego Alves. André Gomes hizo el 3-2 y el Madrid, confuso porque se vio ganador antes de la cuenta, se enredó solo con un final de congoja. En parte le alivió un asistente, tan decisivo en la expulsión de Rodrigo –al parecer el chico le llamó “cagón”- como lo fue en el segundo tanto local, con Benzema en fuera de juego. Los valencianistas se fueron calientes con los árbitros.
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