La mística de Anfield y la heráldica del Liverpool pesaron demasiado para el Villarreal, intimidado y agarrotado ante los reds,que tuvieron mucho más poso que el conjunto castellonense. Los de Marcelino fueron sometidos ante el empuje del conjunto de Jürgen Klopp, al que en Merseyside ya ven como el nuevo Bill Sahnky, el icónico manager de un Liverpool de época. Le faltó al Villarreal carácter, convencimiento y fútbol, le sobró miedo para ganarse el honor de disputar su primera final. En cualquier caso, sin reproche alguno para el equipo de Marcelino en una hermosa temporada en la que solo ha faltado el broche de Basilea.
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