No hay competición más dramática que la Copa. La de Alemania, la de Inglaterra, la de Italia, la de Portugal y también la de España precisaron de una prórroga, señal de la igualdad y emotividad del torneo, muy dado a situaciones sorprendentes y a pasajes inolvidables como los vividos en el Calderón. La Copa es capaz de sacar incluso la versión más épica del Barça, al que desde hace un tiempo no se le suponía relato ni emoción, y de convertir en gigante a un jugador de talla pequeña como el capitán Iniesta.
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