vendredi 6 mai 2016

Cancellara no se vestirá de rosa

Para los favoritos designados, para Vincenzo Nibali, Alejandro Valverde o Mikel Landa, la contrarreloj de 11 kilómetros con que arrancó el Giro en la lejana Holanda no fue sino poco más de 11 minutos de dolor y miedo obligatorios, y un deseo, no caerse en una de las ocho curvas insidiosas. Después, los segundos, que no fueron muchos, separaron a los más aptos para el ejercicio de los más rígidos, los alérgicos al aerodinamismo. No se cayó ninguno de los tres, que sudaron y sufrieron, y Nibali fue 5s más rápido que Valverde y 21s mejor que Landa, que dijo que fue cómodo pero jodido en la bici, en la postura que le tortura. Al menos, pudo consolarse el alavés que tan bien escala con que no le dobló Tom Dumoulin, que había salido un minuto después y llegó a 20s, como un bólido en la última recta, y ganó la etapa.

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