samedi 9 avril 2016

Spieth y el viento de Augusta destrozan el Masters

Llegó un momento en lo más crudo del vendaval en el que solo el viejo Bernhard Langer, de 58 años, era feliz en el imposible campo de Augusta, que había destrozado los nervios de los más templados y más duros, y su estampa firme en medio de la tempestad, su seca figura tallada por una mente vigoréxica y germánica agarra a un putter extralargo, era, evidentemente, un homenaje a su viejo rival Seve Ballesteros, que habría cumplido el sábado 59 años si no hubiera muerto prematuramente en 2011. Langer, que entró en el Masters y su lista de ganadores por la puerta que dejó abierta el cántabro en 1980, es el único superviviente deportivo de la generación más gloriosa del golf europeo, los hermanos de Seve: Nick Faldo se dedica a promocionar vino, Sandy Lyle hace décadas que se olvidó de ser competitivo y Ian Woosnan pelea con su espíritu de boxeador contra una artritis que le debilita; Langer, el quinto beatle, se mantiene muy vivo aún 23 años después de ganar su último Masters. Está tan fuerte el alemán (-1) que asusta y es uno del trío improbable que más cerca estará el domingo evitar la victoria de Jordan Spieth, desde el primer día líder (-3), y que conforman con él dos jovencitos de 24 años: el japonés Hideki Matsuyama (-1) y el debutante norteamericano Smylie Kaufman (-2 tras firmar la mejor tarjeta del día, 69 golpes), los únicos contendientes bajo el par del campo.

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