No fueron pocos los aficionados del Barça que el pasado martes abandonaron el Camp Nou haciéndose los distraídos, con las manos en los bolsillos y mirando al cielo mientras silbaban alguna melodía pegadiza para disimular mejor. Sin duda eran conscientes de haber presenciado un pequeño hurto, podría incluso afirmarse que un robo en toda regla si lo que se pretende es un cierto sensacionalismo en el titular, así que mientras enfilaban las bocanas de salida del estadio comenzaron algunos a subirse las solapas de las gabardinas, otros se ajustaron la bufanda por encima de la nariz, y los más pudorosos solicitaron un taxi a través de sus teléfonos para regresar a casa sin necesidad de sentir las miradas acusadoras de los demás viandantes en sus cogotes.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1NaffwA
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire