El sábado, Lucas Hernández (Marsella, 20 años) tuvo que enfrentarse a una situación de juego que no es muy habitual en los centrales del Atlético. Volcado el equipo en el campo del Málaga a la búsqueda del gol que le permitiera seguir peleando por la Liga, el joven central tuvo que detener en situaciones de uno contra uno un par de contragolpes. El chico, pese a su juventud, salió indemne de una prueba a la que no suelen someterse con mucha frecuencia Godín, Giménez o Savic porque el sistema de Simeone y el trabajo defensivo colectivo no acostumbra a propiciar ventajas al rival a la hora de armar contragolpes.
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