No solo se sucedieron las caídas en Austin, sino que ocurrieron en el grupo de cabeza, algo inusual, y sus protagonistas no están habituados a cometer demasiados errores en carrera. Que Rossi pierda el control de su moto o que a Pedrosa se le escurra la misma de las manos y acabe embistiendo a un tercero, Dovizioso en este caso, la víctima por segundo gran premio consecutivo, no es común. Ocurre, sin embargo, que los pilotos de MotoGP parecen estar preparándose para el campeonato que se les avecina, un Mundial repleto de accidentes. La causa tiene nombre propio: Michelin.
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