En Mataró sonó el Bequetero, el pasodoble icónico de Les Santes, la fiesta mayor de la ciudad. Pero no había ni celebraciones nocturnas en la arena de la playa, ni el sol de julio, ni conciertos; ni tampoco cabezudos y gigantes como corresponde a la festividad. Era el 16 de abril y 16 sirenas celebraban en la piscina del Sorrall la Copa LEN, el segundo trofeo continental de waterpolo, al son de la música, acompañadas por los coros del público. “¡Mataró, Mataró!”.
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