Marc Márquez llegó al corralito andando. No llevaba casco. Se hidrataba e iba acompañado de su gente. Su moto, bueno, una de ellas, no precisamente aquella con la que había logrado el mejor tiempo en la clasificación, le esperaba ya allí, bien puesta. La otra esperaba a ser recogida por los comisarios de pista. No estaba presentable. Había rodado por los suelos escasos minutos antes. Como él. Que tuvo que regresar a su box en scooter –desde donde saludaba, a la grada y a su madre, Roser, que debía estar en casa viéndole por televisión– después de dar un par de volteretas por la grava y golpearse la cabeza y la espalda severamente. El accidente se produjo a final de recta, el mismo sitio en el que también se había caído Lorenzo en los últimos minutos de la cuarta sesión libre.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/25Dcu2n
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire