Ni todos contentos, ni todos descontentos. El Eibar, ya salvado, quería ganar porque se lo debía a la afición en esta segunda vuelta. El Depor, en busca de la felicidad, sabía que ganando se le abrían definitivamente las puertas de la permanencia. Lo que estaba claro es que ambos, por una cosa o por otra, temían perder. Y se repartieron los tiempos del partido. El Eibar fue un poco mejor, más incisivo, más directo en la primera parte y el Deportivo fue más tenaz, más coordinado, más agresivo en la segunda. Por eso el empate (el 18º del conjunto gallego en 35 partidos) les hizo a ambos más felices que infelices.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1T60Wva
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire