Había aroma a gran partido en el Calcio. Se citaban el líder, el Nápoles, y su perseguidor, la Juventus. Un duelo nostálgico, déjà-vu de los años 80, cuando se enfrentaban en el viejo Delle Alpi Maradona y Platini. Ahora, sin El Pelusa ni el francés, los focos apuntaban a Higuaín y Dybala. Sin embargo, el poder goleador de los delanteros argentinos se extravió en la fortaleza italiana: la defensa. El empate parecía una condena irremediable hasta que, a dos minutos del final, Zaza clavó un bombazo desde el balcón del área, que dejó a la Juve en la cima de la Serie A.
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