Acostumbrados como están los reporteros radiofónicos a Gareth Bale y a Toni Kroos, a su vida enclaustrada, a su reticencia a hablar en otras lenguas que no sean las maternas, a su pertinaz germanofilia el uno, a su nostalgia de los valles galeses el otro, o a su común tendencia a escabullirse, se quedaron perplejos cuando Mateo Kovacic se presentó en el patio del Bernabéu, este sábado por la noche, después de la victoria sobre el Athletic (4-2), y comenzó a hablar el castellano con perfecta dicción. Sin ningún complejo.
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