Uno de los periodistas especializados en el seguimiento de la NBA tuiteó nada más finalizar el All Star de Toronto: “Hubiera sido más divertido si cada jugador hubiera imitado a Kobe Bryant cuando era joven y hubiera ido a por el MVP”. Ni el récord colectivo de 369 puntos tras la victoria del equipo del Oeste por 173-196, ni el individual de Paul George, con nueve triples, ni los 41 puntos que anotó quedándose a uno de la plusmarca de Wilt Chamberlain en 1962, ni el MVP de Russell Westbrook, el segundo consecutivo, con el solo precedente de los dos enlazados por Bob Petit en 1958 y 1959, sirvieron para evaporar la sensación de que el All Star necesita reactivarse para no defraudar las expectativas del aficionado.
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