“Me voy contento, a pesar del gol encajado al final”, argumentó Luis Enrique. “El Athletic siempre es un rival complicado, en casa y fuera, con un tanto o dos de ventaja. Nos espera un miércoles apasionante en la vuelta”, añadió. “Estuvimos bien en la primera parte, encontramos soluciones a la presión del contrario, mientras que en la segunda nos apretaron más y nos faltó fluidez”. El técnico azulgrana destacó la actitud del equipo: “Su ambición es única, especial; si hay que ponerse el mono de trabajo, se lo pone y trabaja en defensa, es solidario. Nos han generado pocas ocasiones”.
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