Sin pretenderlo, al ritmo caribeño marcado por Valerón, jugando en corto y al pie, Las Palmas puso el dedo en la herida del Valencia, insustancial una vez más. El equipo de Neville, sin identidad alguna, fue incapaz encontrar soluciones a través del juego, con sus futbolistas atenazados, sin frescura mental y con las piernas pesadas. Valerón, al trote, camino del homenaje a su excelsa carrera y descontando las clases magistrales que le quedan por ofrecer, tuvo más sensibilidad en sus botas que todo el Valencia.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1SAelA8
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire