La llegada de Jurgen Klopp a la Premier League para hacerse cargo del Liverpool se saludó como un soplo de aire fresco en una competición que ha evolucionado hacia un estilo más cerrado del que solía. El técnico que promovió en la Bundesliga un estilo vibrante de transiciones fulminantes, el mismo que clamaba porque no sólo quería ganar, sino también que se le generasen sentimientos a partir del juego, llegaba a uno de los equipos con más mística del mundo. Liverpool y Klopp tienen mucho camino por recorrer hasta lograr ser competitivos al más alto nivel, pero en poco más de tres meses ha convertido al inquilino de Anfield en uno de los equipos más agradables de ver del campeonato, un combo imprevisible capaz de protagonizar duelos como el de esta última jornada en Norwich con un 4-5 final que compendió en 95 minutos todos las idas y venidas que puede provocar el fútbol.
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