El Granada se metió en un lío pero consiguió salir a tiempo de él. Con un 2-0 a falta de 20 minutos y el Getafe rendido a su suerte, un incomprensible bajón del conjunto andaluz dio vida a su rival. Dos jugadas horriblemente defendidas pusieron un empate tan injusto como fugaz, ya que un tremebundo disparo de Rochina con la zurda puso el partido como siempre debía haber estado por los méritos de uno y otro, del lado granadino.
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