Tímido y de carácter relativamente frío, en apariencia, Zinedine Zidane también fue un futbolista de lo más temperamental. Criado en el popular barrio marsellés de Le Castellane, a través del fútbol de la calle, el nuevo técnico del Real Madrid liberó en más de una ocasión sus demonios sobre el césped. El cabezazo Marco Materazzi en la final del Mundial 2006, frente a Italia, es sin duda el borrón más reseñable de una carrera extraordinaria, en la que la plasticidad y los títulos fueron una constante, pero en la que también dejó alguna que otra sombra desde que debutase como profesional con 17 años, en las filas del Cannes, de la mano del técnico Luis Fernández.
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