lundi 4 janvier 2016

Cuando moverse significa vivir

Simone Moro nunca escalará el K2 en invierno. Su mujer soñó que moriría intentándolo, y el italiano no desea comprobar si ciertos sueños son premoniciones o apenas sueños. Adam Bielecki considera “improbable” que la segunda cima más elevada del planeta (8.611 m) pueda ser conquistada en temporada invernal: “En esa montaña es preciso escalar en hielo por encima de los 8.400 metros, colocar tornillos, manejar la cuerda, montar reuniones, fijar más cuerda para poder bajar rapelando y todo eso precisa mucha habilidad, el uso preciso de las manos. Quitarse las manoplas y escalar con un guante fino equivale casi seguro a perder los dedos por congelación. Además, lo que te mantiene vivo en invierno en una montaña así es el movimiento, y escalar así es algo exasperantemente lento. Si paras, mueres”, explica el polaco encogiéndose de hombros y esbozando una tímida sonrisa.

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