Apenas unos minutos se prolongó la manifestación ruidosa de eso que Florentino Pérez denomina "desestabilización". Hubo pitos a Cheryshev, más pitos al entrenador, Rafa Benítez, cuando lo nombró la megafonía, y gritos de “¡Florentino dimisión!”, especialmente en la grada baja, la tribuna lateral este y el fondo sur, zonas correspondientes a algunos de los abonos más privilegiados. La protesta de los socios del Madrid resultó efímera porque Karim Benzema metió un gol a los cuatro minutos del partido. Un gol calmante.
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