Toni Kroos es uno de los mejores centrocampistas del mundo. Pero este domingo, en el partido más difícil que le quedaba por jugar al Madrid en 2015, permaneció en el banquillo. Como decía Carlo Ancelotti, que para ese puesto sugirió al chileno Arturo Vidal, “no siempre los mejores jugadores del mundo son los mejores para el Real Madrid”. A veces, las necesidades de un equipo no coinciden con las cualidades individuales de un futbolista, por magníficas que sean. Este es el gran dilema que tiene ante sí Rafa Benítez. El actual técnico madridista, como su predecesor, cree que la presencia de Bale, Benzema y Cristiano, tres puntas que se asocian poco al resto del equipo, tres hombres que dedican los partidos a esperar el pase y el remate, deja tan expuesto el centro del campo que si no se toman medidas excepcionales corre el riesgo de verse desbordado. Superado numéricamente y despojado de la pelota, como el día del 0-4 ante el Barça. Para evitarlo, la medida extraordinaria de Benítez consistió en introducir a Casemiro. Sin resultados aparentes.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1P1LgcT
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire