Es domingo por la mañana y hay una niebla tan espesa en Vinovo, la ciudad deportiva de la Juve, que no se ve a dos metros de distancia. Massimiliano Allegri (Livorno, 48 años) aparece justo después del entrenamiento y antes de irse a comer. En el despacho está puesto el Bologna-Nápoles y el técnico de la Juve interrumpe la conversación sólo para comentar algunas jugadas. Cuando el Bologna marca el tercer gol se escuchan gritos de alegría desde el vestuario.
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