En 1994, cuando era un niño de ocho años, Daniel Abraham cambió Eritrea por Etiopía. Allí tuvo una vida tranquila y sin complicaciones, hasta que estalló la guerra por un conflicto fronterizo. Solo por la nacionalidad, los eritreos debían abandonar el país vecino. Su tío murió durante la guerra y cuando sus padres fueron deportados, su padre también falleció, posiblemente por enfermedad, aunque Abraham no está seguro. Entonces su familia decidió enviarle lejos, a Holanda. Desde hace dos años, Abraham ha estado detrás de su antiguo equipo ciclista, el Marco Polo Team, con una idea: relanzarlo exclusivamente con ciclistas que tuvieran el estatus oficial de refugiado. "Soy el mismo tipo de refugiado que los que vienen ahora, solo que yo vine en avión y ellos vienen en bote", explica Abraham.
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