Unai Emery aprendió la lección del partido ante el Manchester City. Se descubrió tanto ante el gigante inglés que acabó vapuleado, pues lo superó en todos los aspectos del juego. Ante el matemático Madrid de Rafa Benítez, que por ejemplo coloca a Sergio Ramos de central derecho solo para ejecutar la jugada del saque de centro, optó por un repliegue intensivo, defendiendo al borde de su área. En ese bosque le tocó moverse a Bale, que volvió al equipo en la primera ocasión que tuvo Benítez de ponerlo tras su lesión. No estuvo mal como delantero centro. O, si cabe el término, como falso delantero centro, posición en la que se mueve a la perfección Cesc.
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