Es curioso cómo ciertas batallas son capaces de tejer, en ocasiones, hermosas amistades y lazos que perduran más allá de la última parada, que bien podría ser la cama de un hospital, una celda de máxima seguridad o un pulcro tanatorio. Hace poco leí una entrevista concedida al periodista Marc Riera, allá por 2008, en la que el colosal Audie Norris rememoraba la amistad labrada a base de codazos y golpes en las costillas con su más íntimo enemigo deportivo, Fernando Martín. “Eran duelos fenomenales, como dos gladiadores que se batieran en la arena de un circo”, confesaba el norteamericano al que Ramón Mendoza se negó a contratar solo un año antes de su aterrizaje en el Palau Blaugrana. “Fernando y yo no éramos solo adversarios en la pista. El día de su muerte, yo perdí a un amigo”.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1NHB7yI
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire