En el despacho de la oficinas de Conservas Dani, su empresa familiar, Daniel Sánchez Llibre guarda fotos del estadio viejo estadio de Sarrià en el momento de su demolición. Un tesoro para recordar su primera decisión como presidente del Espanyol en 1997. “En Montjuïc nos sentiremos como en casa, y si no estamos bien, construiremos otro estadio”, dijo entonces Sánchez Llibre. Ayer compareció en el estadio de Cornellà, su tierra prometida. Explicó porqué ha dejado de ser el máximo accionista al vender su paquete accionarial y el de su grupo afín a la empresa china Rastar Group.
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