Hay días en los que es mejor no levantarse, hacerse fuerte entre las sábanas y esperar a que vuelva a amanecer. Algo de eso debe pensar el polaco Krychowiak, tras despejar dos veces de cabeza al lugar equivocado. Dos quebraderos de cabeza que le dieron dos goles a la Real Sociedad y la primera victoria en Anoeta. Y el primer triunfo de Eusebio Sacristán en su primer partido como entrenador del equipo donostiarra. Y el noveno gol en Liga de Agirretxe, y el primero de Xabi Prieto, olvidado por el olvidado David Moyes. Pasaron demasiadas cosas por la cabeza de Krychowiak, el guardia de seguridad del centro del campo sevillista, el ancla del equipo, el solidario acompañante de centrales y centrocampistas, el todoterreno con su carcasa de futbolista de otros tiempos.
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