Fue un derbi generoso, como suelen ser todos, intenso, ya se sabe. Pasional y con instantes que se grabarán en el disco duro del fútbol gallego, que ha vuelto. Tras unos años de atonía, de deudas, impagos y procesos concursales el trabajo bien hecho empieza a dar frutos. Celta y Deportivo vuelven a jugar entre los grandes, a deparar citas memorables. En esta ganaron los coruñeses, superiores a un oponente que no dio su acostumbrado nivel, maniatado. Fue la primera derrota del Celta lejos de Balaídos, justamente allí donde más duele a su gente. A tres puntos del que hace un mes era el equipo de moda ya está el Deportivo y eso es una alerta de que están muy arriba.
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