Antes del 26 de febrero, antes del congreso extraordinario de la FIFA que, si los platinistas no lo evitan, elegirá al nuevo presidente del máximo órgano futbolístico mundial, el presidente interino, Issa Hayatou, de 69 años y frágil salud, con la ayuda de un secretario general interino, Markus Kattner, deberá someterse a un régimen de trabajos forzados si quiere cumplir con una agenda de mínimos obligatorios.
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