En la portería no hay debate. Al menos para Luis Enrique, que le devolvió los guantes a Bravo tras una semana de entrenamientos con el grupo y tras superar su lesión muscular en el sóleo. Una decisión que dejó clara la predilección del técnico por el chileno, portero de la Liga por más que el técnico se esmere en explicar lo contrario. “Si está disponible, decidiré por motivos tácticos”, señaló Luis Enrique en la previa del encuentro, en una frase que no responde a la realidad –como tampoco lo hace cuando dice contar también con Masip, el tercer portero- porque en la competición doméstica siempre jugó Bravo y en las de eliminatorias se puso el Ter Stegen. Pero el cambio
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