Hubo un tiempo en que Jeremy Burgess (Adelaida, Australia; 62 años) era casi tan famoso como el piloto al que le montaba la moto, Valentino Rossi. Hoy es un jubilado feliz, que ha perdido diez kilos desde que dejó MotoGP, que juega mucho al golf, y al tenis en verano, matiza. “Hago todo eso que no había podido hacer durante los últimos 30 años, como pasar más tiempo con la familia, que siempre está bien. Tengo 62 años, así que me quedan unos diez para disfrutar de la vida, tengo que aprovecharlos”. Ha pasado el fin de semana en Phillip Island, junto a Wayne Gardner y Mick Doohan, pilotos con los que también trabajó, para atender ejercer de relaciones públicas a petición de los organizadores del gran premio. Y para ver a su chico. Pocos conocen tanto a Rossi como él.
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