Bola a bola, punto a punto y partido a partido, Rafael Nadal va recuperando el temple. Si en Pekín ya ofreció señales de que su retorno no es ninguna utopía, de que va puliendo la técnica y ahora todo responde más que nada a una cuestión mental, su puesta en escena en Shanghái fue una nueva demostración de que transita por el camino adecuado. En su estreno, el de Manacor contuvo el bombardeo de Ivo Karlovic en un pulso que volvió a confirmar que ahora encuentra soluciones donde hace poco no había salidas. Venció Nadal (7-5, 6-7 y 7-6) y en los octavos se topará con otro pegador de altura, el canadiense Milos Raonic (6-4, 6-7 y 7-6 a Roberto Bautista).
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1RHN0Zy
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire