Rafael Márquez levantaba los brazos animando a la grada mexicana, que es como decir tres cuartas partes del estadio Rose Bowl de Pasadena, en el este de Los Ángeles, con 93.700 espectadores y ni una silla vacía. México ganaba en la prórroga a Estados Unidos en una final inédita para decidir cuál es el mejor equipo de los últimos cuatro años en América del Norte. Un gol de Paul Aguilar, tan agónico como espectacular, inclinó en el minuto 118 un duelo que siempre estuvo a favor de México. En Los Ángeles, el área metropolitana con más mexicanos del mundo después de DF, nunca se puede considerar al Tri como visitante. México ganó en casa.
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