Aspiraba a ganar la carrera. Confiaba en seguir recortándole puntos al líder del Mundial, Valentino Rossi. Creía que podía hacerlo, incluso aunque lloviera. En cambio, a pesar de haber liderado la prueba desde la primera vuelta hasta la 16ª, Jorge Lorenzo terminó tercero, y por detrás del italiano, que sumó otros cuatro puntos de ventaja. “Esto no está perdido. El campeonato aún no ha terminado. Igual esa caída que he salvado en la curva tres [cuando Rossi aprovechó para pasarle] todavía me puede dar el título”, decía, sonriente, a modo despedida, poco antes de dejar el circuito de Motegi. El mallorquín cree que la buena fortuna le es esquiva este curso, en el que se está presentando como el piloto más rápido y más en forma, sobre todo en la segunda parte de la temporada. Es, también, el que más victorias cuenta: seis. No es, sin embargo, el que más puntos tiene. Su compañero de equipo suma 18 más que él.
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