Por un momento, el proyecto multinacional de Quique Pina pareció imponerse a la receta casera de Abelardo Fernández. Con 1-3 y a falta de un cuarto de hora, el Granada lo tuvo todo a favor para sentenciar a un Sporting descontrolado. Pero Thievy y Rubén Pérez fallaron lo inimaginable, Manuel Lopes y Doria se fueron al vestuario antes de tiempo y los chavales de Gijón creyeron en la remontada. La materializaron Nacho Cases y Guerrero para desgracia de Sandoval, que ya en su época en Gijón pasó por algún trance parecido.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1kkU1Es
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire