El Barcelona se plantó en la final de la Supercopa a una velocidad supersónica. Ventiló su contienda con el Gran Canaria (60-88) en un abrir y cerrar de ojos. De la mano de Doellman y Satoransky marcó diferencias en el segundo cuarto. Prosiguió su festival de triples en el tercer acto y se hizo ya dueño y señor de la cancha con un parcial tremebundo: 15-30. Xavi Pascual ha dado acomodo hasta a siete nuevos jugadores en su intento de romper la hegemonía del Real Madrid. En los albores de la temporada, sin embargo, fueron los veteranos los que llevaron la voz cantante.
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