Para pasar el rato entre concentraciones y viajes del Espanyol, Marco Asensio y su amigo, Gerard Moreno, se entretienen jugando al parchís. Una costumbre a la que se sumaron Álvaro, Arbilla y Víctor Álvarez. “Gana Marco, el problema es que Álvaro es muy malo”, bromea Víctor Álvarez. “Marco está muy adaptado al grupo, es un tío muy divertido, siempre está de buen rollo. Es humilde y no mira por encima del hombro de nadie”, explica Víctor Sánchez, uno de los capitanes del equipo. En poco más de dos meses, Asensio se ganó al vestuario con bromas y partidas de parchís; y a la afición con filigranas y asistencias.
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