Cuando ya se empezaba a ver el esqueleto del Power8 Stadium, cuando el aficionado del Espanyol desfilaba para casa semiconforme con el empate, llegó la debacle. Fue Roco el que no quiso jugar un balón para ahorrarse problemas; y fue una pillería del Sporting —Lora sacó de banda a la velocidad del rayo hacia Pablo Pérez, que se la puso a la carrera de Álex Menéndez y de ahí a gol— la que definió un encuentro de dos partes bien diferenciadas.
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