Se esperaba un duelo permanente entre Degenkolb, Sagan y Bouhanni, pero la esperanza se esfumó pronto. Las caídas se llevaron al francés y al eslovaco y los tres virtuosos del sprint se quedaron en un solista, Degenkolb, que hasta el momento ha desafinado en exceso. Al menos Sagan, se fue cabreado (porque le tiró una moto, cuyo conductor fue expulsado de la carrera) pero con una victoria en Málaga, ue le resarcía de tantos segundos puestos esta temporada. Bouhanni, ni eso. Tres veces se cayó y la última decidió que ya era suficiente. Su cuerpo dijo basta y se marchó a su casa a curarse las heridas.
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