Las Palmas tumbó a un fantasma. Un Sevilla colista, destrozado por las lesiones y desnaturalizado por las decisiones de Unai Emery, que vive una pesadilla. No hay muchas explicaciones a la extraña alineación del técnico vasco, que prescindió de varios de sus titulares para conformar un equipo extraño, sin fútbol, que se ahogó en un fútbol directo y mostró evidentes fracturas en defensa. Las Palmas se aprovechó de un equipo descompuesto, roto y sin alma, que desprende unas sensaciones espantosas. El orden canario acabó con el Sevilla, que solo tuvo algunos minutos dignos en la segunda mitad. Si nivel es muy bajo, extrañando una barbaridad el nivel de futbolistas como Immobile y Llorente, a los que Emery dio la titularidad y luego sustituyó. Un desorden inexplicable que puede hacer mucho daño si el equipo andaluz no empieza a reaccionar. Por el momento, es colista. Si bien hay un número impresionante de lesiones y los nuevos fichajes se tienen que adaptar, Emery tiene que hacer reaccionar a los suyos de manera inmediata. Este cúmulo de dificultades de los andaluces no es cuestión de Las Palmas, que logró su primer triunfo de la temporada y respiró con la victoria.
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