Cristina García es abogada, pero ahora trabaja en una heladería. Jesús Prado trabajaba en una empresa de construcción en Lugo, hoy lo hace en una fábrica a tiempo parcial en la que monta filtros de motos. Desde hace tres años viven con sus hijos, Jorge y Cecilia, en una casita en Lommel (Bélgica), a sólo 3 kilómetros de la frontera con Holanda. “Aquí le llaman ciudad, pero es un pueblo, aunque tiene de todo: piscina, campo de fútbol y un circuito de tierra en el que me entreno muchas veces”, explica el niño, cuyo gran talento explica la migración familiar.
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