Los delanteros marcan goles y los defensas los evitan. Una certeza que para selección sub-21 de fútbol no ha valido. El partido de apertura de clasificación para el Europeo de Polonia, en 2017, contra Estonia tenía mala pinta. Un dominio estéril que casi hace bueno el dicho de que los goles se marcan, no se merecen. Contra el tiempo no se pude discutir nada y al equipo dirigido por Albert Celades casi le salta alarma a los 90 minutos. A solo ocho del final, apareció al rescate Gayá, ese correcaminos de la banda izquierda del Valencia, convertido en un instante en delantero.
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