España cerró de forma discreta la octava jornada del grupo C de la Eurocopa, aunque está virtualmente clasificada para la cita de Francia del próximo verano después de derrotar a Macedonia (0-1). Del Bosque introdujo hasta seis cambios con respecto al equipo que se impuso a Eslovaquia en Oviedo, con De Gea en la portería con principal novedad, y la selección se impuso a un rival de escasa calidad, pero muy ordenado en defensa. El ritmo de juego de España fue muy lento, con demasiados pases previsibles. Isco, Cazorla y Mata apenas pudieron dotar de velocidad al equipo español, lo que provocó que el encuentro fuera algo soporífero. Diego Costa fue sustituido por Alcácer y no marcó.
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